I
Ya no sé
si mañana respirar pueda…
he oído de una salida
y no logra convencerme,
dicen que es verde,
matices de verde esperanza.
Quiero entrar en razón,
explíquenme de la esperanza,
deseo que me hablen
¡no! ¡no!…
¡grítenme!, ¡grítenme!
díganme que la esperanza es roja,
¡no!
mejor que es blanca…
¡azul!
pero no verde,
verde es lo que necesito
para no morirme de hambre,
para no tiritar de frío.
Verde es lo que me dan
luego de sudar por un futuro incierto.
¡Díganme que la esperanza es gris!
¡díganme que la esperanza es negra!
Verde eran los bosques
y su esperanza… ¿dónde queda?
¡Díganme que la esperanza es hiel
y no del color de la hiedra!
Creo que la he perdido
aunque nunca la tuve.
¡Díganme que la esperanza es móvil
mas no, como una piedra!
II
Háganme creer que no existe,
que es del color del viento,
¡díganme que la esperanza es fe!
aunque, ya no viva de ella…
Verde son mis ojos
y algún día quedaré ciego,
¿qué esperanzas tiene un anciano ciego
…un viejo verde?
¿será la esperanza luz
cuando más cerca está la niebla?
¡Díganme que la esperanza es sombras!
¡otra vez que la esperanza es negra!
El tallo de la rosa es verde,
espinas hay por doquiera
¿no es la rosa sin desprender más bella,
ya marchita que sentido tiene ella?
¡Díganme que la esperanza es muerte!
y no recuerdo vivo, de una rosa seca.
III
¡Mátenme!
ya no entiendo,
dicen verde esperanza
cuando esperanzas ya no tengo
ahora que los montes son desiertos.
ahora que seguro iré al infierno.
¡Díganme que la esperanza es angustia!
Ya no mientan, no la pinten,
¡grítenme!, ¡grítenme!
y entenderé
que la esperanza
es simplemente
tiempo.
servido por Ernesto
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I
Intento resolver
las diferencias del mundo
…y qué pasa?
pasa que el entorno me habla
de una similitud
entre la libertad
y un Norte,
entre lo nuclear
y una píldora,
entre un Sur
y una izquierda
y a la vez todo eso
es un vil contraste.
II
Las libélulas vuelan
cual gárgolas desorbitadas,
el paraíso es de fuego
en los senos de mi amante
-miradme, miradme en la sed
que yo en vuestra hambre os veo,
sentaros en mis piernas
mientras descifro
el laberinto del diablo-
III
Tengo tres amigas a mi lado
y yo, conmigo mismo, y con ellas,
una silla, una copa y una botella,
amigas sin vida, para no ser yo mismo,
después de ella.
IV
Un nombre es importante,
aunque lo que importa no es el nombre,
es que te nombren
y te sientas como si nada,
que te señalen con importancia
sin importarte que importas,
y el resto, que no te importe nada.
V
A quién le importa el pasado?
Quién vive del futuro?
Hoy día es inmenso porque es hoy,
¡lo que haría hoy por la paz!
(en el futuro quizá se hará por la guerra)
sin tener resultados para hallar la paz,
aunque no seguiré buscando en el pasado
-que en paz descansa-
VI
Tropiezo con la melancolía
de un niño sin hambre,
¡porquería!
un niño sin hambre
y melancólico,
-¡basura!-
ese niño insulta a la madre
sin antes saber decir
-Papá-.
VII
Brotan los ojos de los sapos,
ellos se burlan en el invierno,
se ríen de los humanos,
y mientras ellos deciden
morir aplastados,
a los burlados
los aplastan porque quieren
simplemente
vivir en un infierno.
XIII
Mujer,
¿dónde quedó tu cuerpo?
Mujer,
¿cuál es tu figura?
si mientras uses
esas cosas que te visten
a la cadera,
no serás bien mujer,
lo que un hombre por ti espera…
-se desvanece la mitología de tu cuerpo-
IX
Maldita raza,
no se oculta
y cada vez son más,
¡qué castigo del planeta!
-hasta la espiral humo
aprendió a disimular-
(moriré solo con mi mano
para no darle gusto
a lo que mata a la vista
la hombría de la Tierra).
X
Hoy ríe el desvalido,
el que muere de hambre,
aquel que la intranquilidad
lo acosa, hoy ríe, hoy ríe,
ríe de pena.
XI
Llora quien tiene el mal poder,
el que vive por gusto,
porque puede llorar
aquel, que de tranquilidad goza,
llorar, llorar de satisfacción puede.
XII
Paz en la tumba
del que en este instante
no pidió nacer.
Intranquilidad en la tumba
de quienes en este instante
matan a quienes la luz
jamás pudieron ver.
XIII
Qué número sin suerte,
superstición,
infortunio.
Desdichado quien coincida
con el trece;
martes, lunes,
domingo, sábado,
viernes, jueves,
mier(da)coles, nabos,
todos los días son trece.
Vana superstición
que me amargas la vida.
XIV
El mundo y la humanidad
es un dolor de muelas para Dios,
y el del Norte imagina ser odontólogo.
El terrorismo: la carie.
La tecnología: la anestesia.
Mastico el átomo de la injusticia
y me enjuago la boca
con el calentamiento global,
me seco con el agua que se acaba.
Mi hilo dental tiene uranio enriquecido.
XV
Tú, novia que no tengo,
ante tanto desacierto
dispárame tu siniestra mirada
en los ojos de mi corazón,
hiere mi alma y luego cúrame
con una caricia de tus labios resecos.
XVI
Quien sabe oír sabe –sabiendo-
que escuchando el sentido sol,
del sol saliendo, es música,
aquel,
entiende el por qué de su existencia.
XVII
Quien disfruta del ruido sin sentido,
y no sabiendo -cree que sabe-
que una jardín sin flor es música,
aquel,
no entiende el sentido de la vida.
XVIII
Madre, padre, amor,
niño, mujer, amistad,
en fin, sin fin:
todo es un pretexto.
Ayer murió el amor,
mañana nacerá un niño,
y una mujer será la madre,
y todos los días son iguales,
hoy no hago nada,
pues, es el día de hacer todo.
En fin, sin fin,
El todo es la nada llena de vacío.
servido por Ernesto
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